(leer después de la primera parte)
Domingo 15, 9:56 p.m.
Hoy me puse a revisar las notas de mi historia con Esteff, empecé a escribirlas sin ninguna pretensión literaria; simplemente lo hice por el motivo por el que escribo, por tratar de ponerme en claro las cosas, de decir verdades que en mi mente deseo callar... me gusta escribir porque ordeno mi cabeza, porque soy el lector de mi propia vida... así me he dado cuenta de mis fantasmas, mis influencias, mis desatinos, mis locuras múltiples y casi patológicas. El testimonio de la palabra escrita te abre un mundo inmenso de interpretaciones, de lecturas críticas, de autocomprensión y clarifica gran parte de tu entorno...
Hoy ya no podría dejar de guardar esta bitácora y llenarla de fantasmas, y de hechos, y de circunstancias, y de deseos... Llenarla de Esteff, y a la vez llenarme yo de ella como no podría hacerlo en la irrealidad del mundo táctil... y guardarla así en mi recuerdo, de la manera en que yo quiero que permanezca en el tiempo...
La resaca era horrible, estaba yo en ese lapsus donde la ebriedad es aún presente pero ha cruzado ya el umbral y todo se convierte en asco, en taladros perforando el cerebro, extremidades cansadas y remordimientos; abrí apenas las rendijas de mis ojos, asustados por la luz, y la vi en el tocador, frente al espejo y de espaldas a mí... la vi sacar de su pequeña bolsa negra de putita un delineador y aplicárselo tranquilamente, mandándome miradas y sonrisas delicadas e inocentes en el reflejo que daba a la cama, volví a cerrar los ojos... cuando los abrí de nuevo ya no estaba, sólo encontré una pequeña nota en mi buró... “Gracias...” había escrito con una tinta negra en una servilleta. Y sin querer pensar en cosas que me robarían la calma, me dormí de nuevo.
Habíamos subido a mi cuarto después que la curiosidad venció mi sentido de culpa, me sentía demasiado intrigado por hurgar en aquella piel y escuchar esa voz en la intimidad de la que había escuchado tanto, el morbo de estar en el mismo lugar, de sentir el mismo calor, de probar la misma humedad era más fuerte que yo y que mi sentimiento de traición. Como bien sabía, es experta en la cama, cada movimiento, cada respiro, cada uña estaban en el lugar y el momento preciso, hacía el amor con una maestría sorprendente, hasta podría decir que me agradó y que me sentí satisfecho. En sus ojos había demasiado fuego, y sé que no era mentira, ella se entregó a mí tal como yo quería.
En la parranda había sido una magnífica compañía, mis amigos se divirtieron mucho con ella, se puso a cantar esos tangos que tanto le gustan, rió, bebió, jugó, platicó horas y más horas con nosotros... y creo que eso es todo, mi relato no puede decir más de lo acontecido en aquella noche bohemia con mis amigos que será en tres días, no puedo contener mi ansiedad, mi imaginación y mis ganas de que llegue esa noche, y poder así quizás terminar de comprender el porqué del asunto de Rodrigo, y desenmarañar desde las entrañas esa historia que tantas veces nos ha ensombrecido.
Pues primero que nada ya te habías tardado, pero bueno, lo importante es que aquí está:¡la nueva entrega del cuento de steff!. Primero creo que se nota un cambió bastante extraño en la actitud del personaje, pudieramos decir como lectores que o a tí se te botó la canica o a este muchacho le ha pasado algo que lo hizo parecer diferente. Más biográfica y descriptiva en cuanto a personalidad esta segunda entrega, recordemos que está escrito en primera persona, pero en la primera parte era más narrativo, ahora se enfoca más a emociones y sentimientos, va bien, aunque habría que ver qué pasará con estos dos protagonistas y esperar a ver por qué el cambio en la personalidad del narrador/protagonista.
ResponderSuprimirjeje
Me gusta el juego con la mujer de bolsas de puta es un intesticio de lo que se siente (la vorágine) creo q el eprsonaje le esta dando demasiada importancia a la puta, sin saber que es un reflejo de el, lo que le atrae de ella, mi intriga es saber del caso rodrigo... espero no sea un idealizacion del YO la tipa mr. gian wait the next post!!
ResponderSuprimir"Pero ya no era ayer sino mañana"
ResponderSuprimirCreo que conforme las historias avanzan van dando el sentido que a veces no nos esperamos pero que nos mantiene fijos a ellas.
Esta chida Gian. Me encantó la parte de: "Como bien sabía, es experta en la cama, cada movimiento, cada respiro, cada uña estaban en el lugar y el momento preciso"
Saludos desde acá hasta allá