Siempre me dijeron que no fuera tan huevón... que las cosas no caían del cielo y que uno tenía que ganarse cada centavo con el sudor de su frente. Quizás sea un sabio consejo y algo que aprender en este mundo... Pero también he adquirido otra clase de conocimiento empírico: que el trabajo, las ganas, la fe y demás, son trivialidades circunstanciales, lo importante en la vida se basa en estar en el lugar adecuado y en el momento preciso. La llamada suerte(buena o mala) y el azar no tienen otro principio más que ése.
En algún punto del continuum espacio-tiempo se encontró, vagando entre millones de compañeros, un espermatozoide con un óvulo, y si no hubiera sido así no estarías tú leyendo ésto. ¿Cúantos amantes potenciales caminan al mismo tiempo en aceras distintas sin que se percaten del otro? y doblan la esquina sin saber que dejaron atrás algo importante... Hace tan sólo unos meses unos cuantos metros me separaron de quedar lisiado, muerto o destripado, ¡sólamente por una cuestión de lugar!, por nimia que sea, marca la diferencia... Ejemplos como esos hay muchos, tantos como cada momento en la vida de cada ser del planeta, me tocaron jitomates maguyados porque la doña que vino antes se llevó los buenos, hace dos semanas tomé un café en la misma mesa en que cortazar empezó a escribir rayuela pero creo que llegué unos años después... en fin... todo ésto empezó porque hoy salí de mi casa con la firme intención de regresar acompañado, de encontrar quizás a mi annie hall; me corté el cabello, me vestí con mis mejores trapitos y caminé hacia el centro. Iba sobre la avenida principal, rumbo a catedrál, cabizbajo, cuando mis ojos vieron justo enfrente de mis pies un billete de cien pesos tirados en la banqueta. Fue un mero instinto de supervivencia el que me hizo agacharme inmediata y naturalmente a recogerlo, y antes de hacerlo tener preparada mi excusa mental '¡se me ha caido mi billete! voy a levantarlo!', en el momento que lo tomé con la mano, lo primero que pensé es que me llevaría un chascarrillo, que estuviera roto, que estuviera lleno de mierda o algo así, pero no... el billete estaba bastante arrugado por el uso, pero íntegro totalmente, antes de incorporarme y seguir caminando estuve seguro de estar siendo objeto de alguna broma pesada por parte de algún programa de televisión y que me estaba filmando una cámara escondida (cosa que aún no puedo descartar).
Cuando estaba por fin bajo mi poder, no quise ni voltear hacia atrás, estaba seguro de que el dueño anterior no podría estar a más de diez o quince metros de mí y casi sentía yo a mis espaldas ya el reclamo de la caída del billete; inútil y estúpidamente se me ocurrió el pretexto de decir que yo no había tomado nada (fue ahí cuando lo metí en el bolsillo de mi camisa), que no tenía nada en mis manos, y nada en mi cartera, que lo había visto 'pero lo dejé ahí'... viré a mi izquierda en la primer esquina que encontré con demasiadas ganas de evitar reclamo, pleito y pérdida de mi preciosa posesión y me perdí entre el transitar de la gente.
Ahora estoy sentado en una banca de la plaza, me he puesto a reflexionar y a escribir. Ahora me han servido demasiado mis ratos de ocio en que me había puesto a contar la cantidad de gente que pasa por por la madero en los diferentes días y horarios. En un domingo cuando empieza a entrar la noche, como hoy, pisan alrededor de 120 personas por minuto el mismo tramo de una acera. Eso me da a pensar demasiadas cosas, en primera que el billete acababa de caer, en segunda que si hubiera salido tan sólo un momento después de casa, o que si hubiera caminado un poco más lento, o un poco más rápido no hubiera sido yo la persona que recogiera el dinero, simplemente, como dije unas lineas arriba, estaba 'en el lugar adecuado y en el momento preciso'. Y la "suerte" no se puede buscar, vamos, yo iba en plan de encontrar a alguien, y qué tremendo error para eso el caminar con la cabeza hacia el suelo en lugar que hacia el frente...
------
He llegado a mi casa. No hay manera que crean en lo que les voy a contar. Después de llegar al jardín principal y de leer un rato, volví a mi casa. No podía yo creer lo que estaba viendo. Otra vez, tirado en el suelo encontré un billete de a doscientos, carajo, ¿cómo que estamos en crisis y a la gente le da por tirar el dinero como si fuera una lata de coca vacía?
.
Ésta fue una transcripción de lo que me encontré en un blog, pues hoy a mí me pasó algo similar, he platicado con marmolejo y me ha dicho que tiene nueva información al respecto, ha investigado un poco, y al parecer ésto no es sólo por azar.... habrá que esperar qué resultado sale de todo esto, les aviso si quieren y lo iré posteando...
Que profundo para un billete de a cien... digo, yo he cambiado mi marca de refresco sólo para ver si me gano por lo menos el millon de pesos, pero talvez no esté en el momento y la tiendita indicada jejeje.
ResponderSuprimirChido, luego la vemos
pues ya que no seré el primero en comentar, ahora sí comento... la verdad es que este tal Marmolejo se me hace un gran wey, muy interesante así que no queda más que esperar a ver qué otras cosas nos cuenta porque con esas reflexiones y la suerte que se carga serán muy interesantes.
ResponderSuprimirO___O wodades ojala yo corriera con la misma suerte =) quiero dinero tirado no me importan las babas del diablo!!!
ResponderSuprimirSIn duda el inicio de las parejas me recordó aquel cuento del manuscrito encontrado en un bolsillo del buen julio cortázar, respecto al billete sigo sorprendido de que el destino (por que no creo en la suerte) le haya dado 100 varitos digo espero para mi también haya algo no?
ResponderSuprimir