—No sabía que la primavera duraba un segundo—,
Yo quería escribir (contigo) la canción
Más hermosa del mundo.
Los perros no dejan de ladrar a la serpiente de alquitrán y el día llueve; inquietud, niebla hermosa que me absorbe el corazón fláccido y dolorido.
Lucho aunque no lo parezca contra las palabras cursis, y me ganan, lo sé, ¡pero qué coño! Si quiero decirte direte: que estás lejos y enfermo y que me duelen ambas… panteísmo egocéntrico (patético) y crueldad es esta maldita ciudad gris y escondida, de pelos mojados, pies sucios y desolación cuando sé que no sonará el timbre.
Delicadamente gris me fumo tu ausencia, tormenta indeleble en papel digital.
Delebles serán siempre las gotas, las gentes, los pecados, asfalto, azares, destinos… delebles los coitos tristes en los que no vas a estar.
Todo silencio es tuyo (amo la manera en que lo sabes usar), todo wonderful world te pertenece, nada es igual, ¿cuándo las tardes de lluvia han sido tan…
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada